
Las autoridades sanitarias de España confirmaron que el brote reciente de peste porcina africana (PPA) corresponde a una cepa nueva hasta ahora no identificada, informó Pig333.
El índice de precios de la carne de la FAO registró en diciembre un promedio de 123,6 puntos, es decir, 1,7 puntos (1,3%) menos que su valor revisado de noviembre, pero aun así se ubica 4,1 puntos (3,4%) por encima del nivel alcanzado hace un año.

La situación de déficit hídrico que atraviesa el país fue analizada en profundidad por la institucionalidad agropecuaria, que se reunió el 13 de enero de 2026 junto a otros organismos del Poder Ejecutivo para evaluar el estado actual y definir medidas de respuesta. Tras ese encuentro, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, fue categórico al señalar que, según la información técnica disponible, no existen fundamentos objetivos para declarar la Emergencia Agropecuaria, aunque sí se resolvió desplegar un conjunto de herramientas de apoyo y mantener un monitoreo permanente. “Lo que nos dice el informe técnico es que no tenemos una condición objetiva de declarar emergencia agropecuaria, sí de atender la situación del déficit hídrico que han sufrido los productores de todas las ramas”, afirmó el jerarca.


El entore “es una época del año fundamental, donde gran parte del resultado de las empresas criadoras se juega en lograr el mayor número de preñeces posible y, sobre todo, preñeces tempranas y de calidad”, dijo el doctor Germán Álvarez, integrante del Instituto Plan Agropecuario. En este escenario, el estrés calórico durante el verano tiene impactos negativos en la producción de terneros.

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca presentó oficialmente el despacho de tropa digital, una herramienta que ya se encuentra operativa y que apunta a fortalecer el control de los movimientos de ganado y la vigilancia sanitaria, en el marco del Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata. La iniciativa fue desarrollada de forma conjunta entre la Dirección General de Servicios Ganaderos, el Sistema Nacional de Información Ganadera y las unidades técnicas del ministerio, y tendrá carácter obligatorio a partir de marzo.

Los precios de referencia del ganado a faena subieron por segunda semana consecutiva, de cuerdo con la planilla de la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG).

Tras las dos semanas impactadas por los feriados de fin de año, la faena de vacunos superó las 40 mil cabezas, pero sin llegar a alcanzar los niveles previos.

El mercado ganadero transita el inicio del año con una oferta acotada, la demanda sostenida y un factor climático que comienza a ordenar la dinámica comercial, tras las lluvias del pasado fin de semana. Según el director de Campo UY, Gerónimo Savio, “si bien el año pasado terminó mermando un poco el precio y la gente sacó la pata del acelerador, hoy el mercado está un poco mejor por la poca oferta y la alta demanda”.
En la segunda quincena del mes, comenzarán a ingresar progresivamente los ganados de corrales a la faena, por lo que Savio recordó que en la última ventana de noviembre estos animales no lograron presionar los precios, lo que alimenta expectativas positivas para el corto plazo. “En estos días se están haciendo negocios buenos y creo que el mercado dio un salto en precio en todas las categorías”, señaló.
En materia de referencias, las vacas pesadas —con pesos de entre 520 y 540 kilos en planta— se están comercializando en un rango de US$ 4,90 a US$ 4,95, con posibilidad de mejoras adicionales en función del volumen. Para el novillo, los últimos negocios concretados se ubicaron en torno a los US$ 5,20, mientras que las expectativas actuales sitúan los valores entre US$ 5,15 y US$ 5,25 para animales bien terminados.
Reposición sostenida
El mercado de reposición acompaña este contexto de firmeza del ganado gordo. En el norte del país, la buena disponibilidad de pasturas genera un escenario de mayor tranquilidad para los productores y sostiene la demanda. “El que está vendiendo gordo necesita reponer y no mira mucho la cuenta”, explicó Savio, aludiendo a un mercado en el que la necesidad productiva prima sobre el cálculo estrictamente financiero.
Al mismo tiempo, la actitud vendedora es cautelosa. “Nadie quiere vender a no ser que necesite; están especulando y metiendo kilos”, indicó, destacando el buen estado corporal de las vacas y la decisión de muchos productores de capitalizar el momento a través de mayor carga y peso.
Las precipitaciones recientes jugaron un rol clave en la estabilización del mercado, reduciendo las diferencias entre regiones. Mientras que desde el sur comienza a aparecer algo de ganado más sentido, las lluvias actuaron como un alivio determinante. “Si no llovía ahora, la situación iba a ser mucho más complicada”, advirtió Savio.
De cara al mes de enero, el panorama anticipa una oferta limitada, pero ordenada, con el clima como variable central. “Es uno de los jugadores principales que regula toda la cadena del mercado”, subrayó.
Ovinos
En el rubro ovino, el inicio del año se presenta con un ritmo más calmo en términos de negocios, aunque con un balance claramente favorable del ejercicio anterior. Savio destacó que tanto la lana como la carne mostraron una recuperación significativa. “Fue un muy buen año en lana y la carne también recuperó”, afirmó, señalando que la cuenta lanar volvió a cerrar positivamente para numerosos productores.
Esa mejora se tradujo en decisiones concretas dentro de los sistemas productivos. “La gente se dio cuenta de que un camión de lanares rendía bastante”, comentó, explicando que varios productores aprovecharon valores de entre US$ 80 y US$ 90 por oveja en la industria para desprenderse de majadas más gruesas y avanzar hacia razas más finas, con mayor potencial de valorización futura.

Para el ingeniero agrónomo Martín Aguirrezabala, exministro de Ganadería, Agricultura y Pesca y actual gerente de la Federación Uruguaya de Grupos Crea, el debate sobre el atraso cambiario en Uruguay suele estar mal enfocado. A su juicio, “el atraso cambiario no es la enfermedad, es el síntoma; la enfermedad es el gasto público desmesurado que impide manejar la moneda”, afirmó.
Aguirrezabala señaló que cuando el Estado gasta sistemáticamente más de lo que recauda, las opciones son limitadas y todas tienen costos. “Si le entra menos de lo que gasta, la opción es o emitir moneda y aumentar la inflación, lo cual es una pésima medida, o aumentar el endeudamiento”, explicó. En ese proceso, la venta de dólares para financiar el déficit termina sobrevaluando la moneda local, encareciendo al país frente al resto del mundo.
Un país cada vez más caro
El eje central del análisis del exministro pasa por lo que definió como el “encarecimiento estructural” del país. Más allá de la discusión puntual sobre el dólar, sostuvo que “el tema central del Uruguay es su encarecimiento relativo al resto de los mercados con los cuales comercia; yo me pongo cada vez más caro mientras otros no aumentan tanto sus costos”, afirmó.
Ese proceso, explicó, deteriora progresivamente la competitividad. Mientras los precios internacionales acompañan, el sistema logra sostenerse, incluso con costos elevados. Para ilustrarlo, utilizó un ejemplo simple pero claro, “si vos tenés un costo de 100 y yo tengo un costo de 80, mientras vendamos a 110 vivimos los dos; cuando vale 90, vos te morís y yo sigo viviendo”.
Ganadería, lechería y una supervivencia atada a los precios
Aguirrezabala trasladó ese razonamiento a los sectores productivos, en particular a la ganadería y la lechería. Reconoció que en el sector lechero el incremento de productividad ha sido históricamente fuerte, mientras que en la ganadería el avance ha sido más moderado, aunque existente. Sin embargo, advirtió que esa mejora productiva no alcanza para compensar un esquema de costos crecientes.
“El aumento de productividad, salvando algunos años de seca, y los precios relativamente altos permiten que sobrevivamos a costos altos”, señaló. El problema aparece cuando los precios internacionales caen incluso de forma leve. “Cuando los precios caen un poquito nomás, ya estamos de vuelta en un problema serio”, afirmó.
Ineficiencia y riesgo de crisis recurrente
El exministro advirtió que Uruguay repite un patrón histórico, “si no corregimos en la bonanza las cuestiones que tenemos que corregir para ser un país más eficiente, tarde o temprano vamos a caer del décimo piso”.
En ese sentido, remarcó que el problema no es solo cuánto gasta el Estado, sino cómo gasta. “No es solo gastar, es gastar bien”, afirmó, y señaló como prioritarias áreas como educación, salud y seguridad, junto con una mejora sustancial en la eficiencia de los servicios públicos y en la capacidad del Estado para facilitar la competitividad del sector privado.
Productividad del trabajo y salarios
Finalmente, Aguirrezabala puso el foco en un aspecto que considera central y poco discutido, la productividad del trabajo. Aclaró que “la productividad del trabajo no aumenta en la medida que aumentan los ingresos”, y advirtió que los salarios, en particular los públicos, tienden a estar desalineados con la productividad que generan.
“Si no aumentamos la productividad del trabajo, bajando costos y mejorando la eficiencia del gasto, tarde o temprano vamos a volver a caer”, concluyó.
Tal como se preveía, la cuota de “otros países” de poco más de 52 mil toneladas de EEUU se agotó en menos de una semana.
Tardáguila Agromercados - Powered By InfinitWorks.