
Desde Shanghái, China
Del lunes al miércoles se llevó adelante en las instalaciones de SNIEC en Shanghái la edición del año 2026 de la feria del SIAL, en la que, en lo que refiere al mercado de la carne vacuna, no faltaron novedades ni grandes signos de interrogación acerca de lo que deparará el futuro inmediato.
El principal tema giró en torno a la relativamente exigua cuota que China le otorgó a Brasil para este año, de 1,106 millones de toneladas, cuando en 2025 ingresaron desde este origen 1,45 millones de toneladas. Esto impactó de lleno en la estrategia de los importadores chinos y exportadores brasileños, quienes apuraron lo máximo posible los embarques para asegurarse que los volúmenes lleguen antes de que la cuota se termine.
Las estimaciones en las últimas horas de la feria eran que Brasil enviará a China sin inconvenientes hasta la primera quincena de julio.
A partir de entonces la cuota se completará y el negocio se inviabiliza por el arancel adicional de 55% que aplica China a lo que llegue fuera de cuota.
Lo mismo, pero más acuciante aún, es el caso de Australia, quien ya cubrió más de 80% de la cuota y la completará en pocas semanas. Esto es trascendente para todo lo relacionado con nichos de alto valor, donde Australia se hace fuerte, caso de carne de animales terminados a grano. De hecho, tanto en Argentina como en Uruguay se advertía un mayor interés importador por este tipo de productos.
A partir de que se completen las cuotas de Brasil y Australia se darán varios cambios. Por un lado, los orígenes como Argentina, Uruguay, Nueva Zelanda, entre otros, prevalecerán como principales proveedores del mercado chino. Es verdad que Beijing le devolvió la habilitación a más de 470 plantas de Estados Unidos, pero la imposibilidad de ingresar a China con carne de animales en los que se hayan utilizado promotores del crecimiento limita las posibilidades de expansión de Estados Unidos en este mercado.
La gran pregunta es si el stock de carne importada que hay actualmente en China será suficiente como para cumplir con la demanda durante el período en que Brasil y Australia estén fuera del mercado.
En general, la opinión es que China se abasteció bien para ese momento, por lo que no deberían darse saltos en precios de importación que ya están altos y que son difíciles de trasladar a lo largo de la cadena de distribución hacia los consumidores chinos.
En ese momento Brasil enfocará sus baterías a Estados Unidos, para lo cual es una gran ventaja si se confirma —en la feria muchos lo daban como un hecho— la eliminación de los aranceles a la importación de carne vacuna. Esto también tranquilizó a los productores de carne en Chile, quienes veían con preocupación que Brasil desviara mucho volumen hacia su mercado.
Las estimaciones más cautelosas hablan de 50 mil toneladas mensuales exportadas por Brasil a Estados Unidos en los meses en los que esté fuera de China, y hay quienes se arriesgan a hablar de hasta 80 mil. En todo caso, Brasil se convertiría en el principal proveedor del mercado estadounidense, desplazando a Australia.
Muchas novedades, gran incertidumbre y varios signos de interrogación a develarse en los próximos meses.