
La situación de la garrapata preocupa cada vez más, a todos los niveles del sector productivo, tanto por el impacto en la producción, con altas mortandades, como así también a nivel de las autoridades en el control de residuos en carne de los productos utilizados para su control.
El consignatario y productor, Carlos Arocena, reconoció que este año, “la garrapata me dominó totalmente” y remarcó que “marzo y abril fueron mese espantosos en cuanto a la cantidad de garrapata. Nunca había visto una cosa igual”.
En su caso puntual, recordó que su familia “hace 129 años que acompaña a la garrapata, porque en el campo de mi bisabuelo fue el primer baño del Río de la Plata. Siempre convivimos con la garrapata y, en general, dominándola. Pero en este marzo y abril la garrapata, por lo menos donde yo estoy, me dominó totalmente”, expresó.
El integrante de la firma Zambrano & Cía relató que los tratamientos mostraron respuestas dispares incluso dentro de un mismo rodeo. “Un remedio andaba, otro no andaba. Alguno funcionaba en algunas vacas y en otras no. Eso fue desconcertante y desilusionante”, señaló.
Según explicó, el problema no se limitó a la presencia del parásito, sino a la incertidumbre posterior que generan enfermedades como la anaplasmosis, cuyos síntomas pueden aparecer varias semanas después de la picadura, con mortandades de ganados. “La puntita de la espada la tengo clavada en la espalda y no sé cuándo muere la próxima vaca”, graficó.
Arocena detalló que, aun después de realizar baños y limpiar los ganados, persiste el temor porque “la garrapata chiquitita, la larva que sube, esa no la veo. Sin embargo, ya picó y ya puede haber enfermado la vaca”, sostuvo.
Productos que no funcionan
El consignatario, que acompaña a varios productores en el norte del país, dijo que “hubo mortandad importante de ganado en muchos establecimientos”, pero a su entender “lo más grave es que en un rodeo de 200 vacas había 150 limpitas y otras 50 que no voltearon la garrapata”. En ese sentido, cuestionó la efectividad de algunos tratamientos disponibles en el mercado. “No sé si realmente los laboratorios están haciendo las cosas para que nosotros limpiemos la garrapata, creo que no. Los más preocupados en que no limpiemos deben ser ellos, porque viven de eso”, expresó.
Arocena reconoció que sus declaraciones pueden generar molestias, aunque insistió en que la situación actual “no debería estar pasando”. A su entender, el problema sanitario se transformó en una de las principales señales de alerta para el negocio ganadero durante 2025.
