Maersk, Ocean Network Express (ONE), CMA CGM, Cosco Shipping Lines y Hapag-Lloyd contabilizaron más de 35 días de afectación operativa en el año y advirtieron sobre el riesgo de que Uruguay sea percibido como un enclave logístico inseguro.
Cinco navieras que operan en el puerto de Montevideo trasladaron al gobierno de Yamandú Orsi su "profunda preocupación" por el conflicto que mantiene Katoen Natie, accionista mayoritaria de Terminal Cuenca del Plata (TCP), con el sindicato de trabajadores.
La carta, fechada el 22 de setiembre y de la que informó en primera instancia Informativo Carve, fue dirigida a los ministros de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry; de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone; de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo; de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona; de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti; y de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin.
Maersk Uruguay, Ocean Network Express, CMA CGM Uruguay, Cosco Shipping Lines y Hapag-Lloyd Uruguay calificaron la situación de "extrema incertidumbre" y sostuvieron que está comprometida "la competitividad internacional del comercio exterior uruguayo y la reputación" de la terminal.
Como usuarios "habituales y estratégicos", expresaron "alarma" por que el conflicto laboral haya derivado en reiterados paros por tiempo indeterminado, y advirtieron que las medidas sindicales "impiden garantizar un funcionamiento mínimo efectivo y eficaz de los servicios marítimos de contenedores en Uruguay".
35 días de afectación en el año
Las empresas contabilizaron más de 35 días de afectación operativa en el puerto de Montevideo en lo que va del año, y remarcaron que han existido "severos perjuicios económicos y comerciales" por la detención sorpresiva de actividades y la consiguiente imposibilidad de movilizar carga.
"Las prolongadas demoras en Montevideo quiebran la continuidad y previsibilidad de las operaciones y están afectando a todos los actores de toda la cadena portuaria y logística regional en detrimento de los clientes finales", plantearon.
Según la carta, las medidas sindicales impidieron que buques llegaran a destino según lo programado, lo que repercutió en los compromisos de distintos operadores de la cadena logística, y provocaron una "profundización sostenida de la pérdida de trasbordos", que dañó el prestigio internacional de Uruguay al ser percibido por operadores globales como un enclave "inseguro e inestable" desde el punto de vista comercial.
Las navieras dijeron confiar en la mediación de las autoridades para alcanzar una solución de fondo, y advirtieron que el país no se puede permitir "desaprovechar ninguna oportunidad proyectando una imagen inadecuada". El ministro de Trabajo, Juan Castillo, respondió que "la preocupación es compartida".
Tres puntos siguen sin cerrarse
El conflicto se originó en la negociación de un nuevo convenio colectivo tras el vencimiento del anterior. Pese a los avances registrados con la mediación del Ministerio de Trabajo, persisten diferencias en tres puntos, algunos de carácter central: el umbral de jornales mínimos mensuales que debe asegurar la empresa (hoy en 20, con el sindicato reclamando 25 y el gobierno proponiendo 21), el monto de una partida extraordinaria por la firma del convenio, y otra partida "diferencial excepcional" para los sectores que realizaron mayores tareas de las previstas.



