Los granos en Chicago cerraron en tono bajista, presionados por el acelerado ritmo de cosecha en Estados Unidos y la salida de posiciones largas de los fondos de inversión.
La soja registró su séptima rueda negativa consecutiva con el contrato de noviembre retrocediendo US$ 1,93 por tonelada hasta los US$ 458,65, condicionada por el progreso de la trilla estadounidense que ya cubrió el 64% del área apta y por la debilidad en los valores de la harina, factores que terminaron por opacar el anuncio oficial de una nueva venta a China por 612.000 toneladas.
En el caso del maíz, las pérdidas se extendieron por sexta jornada seguida ante el pronóstico de condiciones meteorológicas óptimas en el Medio Oeste que aceleran la entrada comercial de la segunda mayor cosecha de la historia norteamericana.
La posición diciembre del grano forrajero cedió US$ 1,97 por tonelada para ubicarse en US$ 181,88, opacando el intenso ritmo importador de la Unión Europea, que en la actual campaña ya supera ampliamente las compras del ciclo previo debido al déficit productivo generado por la sequía en el continente europeo.
El trigo encabezó las bajas y sumó siete semanas en terreno negativo, empujado por la fuerte liquidación de contratos por parte de los operadores financieros y el retroceso registrado en los mercados europeos.
En la posición de diciembre, el trigo blando de Chicago retrocedió US$ 4,41 por tonelada hasta los US$ 236,35, mientras que el trigo duro en Kansas cayó US$ 3,12 por tonelada para situarse en US$ 253,90, en una sesión donde los inversores continuaron restándole impacto a los riesgos bélicos y logísticos que afectan a la cuenca del Mar Negro.


