
Desde el sector destacan un escenario dinámico en verdeos de invierno, con productores priorizando fecha de siembra y apostando a materiales más resistentes y eficientes.
La zafra de pasturas de invierno muestra un ritmo sostenido y con buen nivel de actividad, en un contexto donde los productores están priorizando la implantación en fecha y apostando a mayor tecnología en los materiales.
Así lo indicó Raúl “Lolo” Urrestarazu, gerente comercial de PGG Wrightson Seeds, quien destacó que la demanda fue firme desde el arranque y se mantuvo a lo largo de la campaña.
“Fue una zafra muy movida, con mucha demanda y con el productor invirtiendo, apalancado en los buenos precios de la carne y la leche”, dijo Urrestarazu en diálogo con Informe Tardáguila en la Expo Melilla.
Implantación en fecha y buen arranque
Uno de los factores que impulsó la zafra fue la necesidad de asegurar la siembra en fecha, tras un verano marcado por la seca. Eso llevó a adelantar decisiones, especialmente en verdeos como la avena.
Según Urrestarazu, la implantación se dio en condiciones adecuadas y, más allá de algunas limitantes iniciales, la respuesta de las pasturas ha sido positiva.
“La implantación viene muy bien. La seca afectó algo la fijación de nitrógeno al principio, pero con las lluvias se fue corrigiendo y hoy se ven buenas implantaciones”, destacó.
Fertilización: ajuste, pero sin frenar decisiones
El encarecimiento de los fertilizantes aparece como un factor a considerar, aunque no ha condicionado de forma decisiva la siembra.
De acuerdo con el ejecutivo, a diferencia de los cultivos agrícolas, en las pasturas el productor prioriza asegurar la implantación y luego ajusta la estrategia de fertilización según el contexto.
“No se posterga la siembra. El productor busca llegar en fecha y después evalúa cómo fertilizar en función de los costos”.
Nuevos materiales y presión sanitaria
La zafra también está marcada por la incorporación de nuevos materiales, especialmente en raigrases, con mejoras en resistencia a enfermedades y adaptación a condiciones exigentes.
Urrestarazu destacó el desempeño de variedades desarrolladas en ambientes de alta presión sanitaria, que hoy muestran ventajas en campo frente a enfermedades como roya, mancha de hoja o brusone.
“Se está viendo claramente la diferencia tecnológica en los materiales, sobre todo en un año con mucha presión de hongos”, advirtió.
Además, mencionó el buen comportamiento de nuevas alfalfas como la 931 y el avance en mezclas forrajeras diseñadas a medida, que combinan especies para optimizar la producción.
De cara al cierre de la zafra, desde la compañía manejan una visión positiva, aunque con cierta incertidumbre sobre el área final.
Las decisiones de siembra están atadas a cómo evolucionen las rotaciones agrícolas y las condiciones de cosecha de verano, lo que puede generar variaciones en la superficie implantada.
“Es difícil proyectar el área final, pero el escenario es bueno. Hoy hay una relación favorable entre el precio de la carne y el costo de la semilla”, finalizó.


