La Autoridad de Seguridad Alimentaria de Noruega (Mattilsynet) suspenderá la importación de carnes y derivados procedentes de Brasil a partir del 3 de setiembre de 2026, al retirar al país sudamericano de la lista de proveedores autorizados por no garantizar el cumplimiento de las normativas de la Unión Europea sobre el uso de antimicrobianos en la producción animal.
Aunque la nación nórdica no pertenece al bloque comunitario, adoptará sus regulaciones sanitarias debido a la falta de información técnica oficial emitida por el Ministerio de Agricultura brasileño que respalde la ausencia de estos fármacos en la ganadería del país sudamericano.
Esta decisión ha encendido las alarmas entre los exportadores cárnicos brasileños, quienes lamentan la falta de gestión técnica del gobierno federal y consideran prácticamente imposible revertir la medida antes de la fecha límite. Roberto Perosa, presidente de la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (Abiec), recordó que la decisión europea “no cuestiona la manera de producir” en Brasil, sino que “cuestiona la capacidad de fiscalización” del gobierno.
El mercado noruego representa un mercado pequeño para Brasil, con compras registradas en 2025 de 279 toneladas de carne vacuna por 3,8 millones de dólares y embarques menores de pollo, pescado, huevos y miel que sumaron un total de 4,5 millones de dólares, sin embargo esta decisión significa un daño grave a la imagen internacional de las proteínas brasileñas y en el riesgo inminente de un efecto dominó, donde naciones de África, especialmente los países de habla francesa, decidan replicar los vetos europeos a lo largo de setiembre.
Según la notificación oficial transmitida por la diplomacia brasileña en Oslo, la restricción mantendrá cerradas las fronteras noruegas hasta que Brasil sea reevaluado e incluido nuevamente en la nómina de países aptos.
La autoridad nórdica aclaró que únicamente se permitirá el ingreso de mercancías cuyos certificados sanitarios hayan sido expedidos como máximo el 2 de septiembre de 2026, garantizando el acceso de los cargamentos que se encuentren en tránsito marítimo y arriben a la frontera en fechas posteriores, siempre que cumplan con ese requisito.
