El éxito de la próxima estación de cría en los rodeos ganaderos debe estar respaldada por una planificación del manejo del rodeo, que comienza mucho antes de soltar los toros al campo.
Un informe técnico elaborado por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), recuerda que la clave radica en dividir el rodeo en al menos cuatro categorías de vientres y realizar una evaluación clínica de los reproductores previo a la compra de reproductores o de soltarlos al campo.
Vaquillonas y vacas de primera cría
Para optimizar los índices de preñez, la investigación nacional recomienda clasificar a las hembras para aplicar intervenciones específicas, en cuatro grandes grupos. Las vaquillonas, vacas de primera cría, y las vacas adultas que se dividen entre las paridas temprano y las tardías.
En el caso de las vaquillonas y vacas solteras, el desarrollo posdestete es absolutamente determinante. El documento indica que “las terneras que experimentan ganancias moderadas de peso durante el primer invierno de vida (10 kg entre inicio y final de invierno) serán mejores hembras de reemplazo para el servicio a los dos años”.
Si se evitan pérdidas de peso en el segundo invierno, es dable esperar un adecuado desempeño reproductivo durante el servicio. Si la intención es sincronizar e inseminar esta categoría, es recomendable realizar una valoración objetiva de nivel de ciclicidad.
Por su parte, las vacas de primera cría representan el eslabón más crítico del rodeo, ya que deben destinar energía a su propio desarrollo, a la lactancia y a reactivar su ciclo reproductivo. Ante esta exigencia, INIA advierte que “si al parto la condición corporal es inferior a 4, el anestro posparto será tan largo que difícilmente se preñe en el siguiente servicio”, posicionando al destete precoz como la principal herramienta de corrección.
Datos de la investigación indican que, en años normales, un destete precoz realizado a vacas de primera cría paridas en condición corporal 4 o menos incrementa significativamente la probabilidad de repetir preñez si se realiza al menos 40 días antes de retirar los toros.
Vacas adultas
Las vacas multíparas paridas se deben dividir en dos grandes grupos, las que parieron temprano y las que lo hicieron de forma tardía. En el caso de las primeras, estas vacas se enfrentan al efecto inhibidor de la ovulación que ejerce el ternero al mamar. Para interrumpir este bloqueo fisiológico, los expertos indican que “el destete temporario con tablilla nasal es una técnica sencilla y de fácil implementación en condiciones extensivas”.
Esta práctica, aplicada durante unos 14 días en terneros mayores a 60 días de vida, puede elevar la preñez entre 10 y 30 puntos porcentuales.
En contraste, para las vacas paridas de forma tardía, la carrera es contra el reloj. En estos casos se vuelve indispensable el monitoreo ecográfico temprano para diagnosticar la profundidad del anestro y aplicar medidas de manejo inmediatas sin necesidad de extender la época de entore. Las ecografías ováricas pueden determinar cuatro estados del aparato reproductivo de las vacas: anestro profundo, anestro superficial, ciclando o preñado. Cada estado determina un tipo de acción a tomar, que cuanto más temprana sea, mayor impacto tiene en los rodeos de cría.
Los toros
El impacto del toro define tanto el progreso genético del establecimiento como los resultados inmediatos del entore. Al momento de incorporar genética, el artículo de INIA detalla que “es altamente recomendable elegir individuos por sus datos objetivos”, apoyándose en los EPD’s (Diferencias Esperadas en la Progenie) para balancear atributos como el peso al destete o la habilidad lechera.
Físicamente, se deben descartar individuos con problemas de dentición o visión, evitando estrictamente los excesos de gordura que deprimen la libido. Finalmente, dado que el proceso de espermatogénesis demora unos 60 días, la revisación de los órganos reproductivos, el raspaje para descartar enfermedades venéreas y la evaluación de la calidad seminal deben ejecutarse con suficiente antelación al inicio de los servicios, para brindarle el período necesario de recuperación a los reproductores o adquirir nuevos toros.


