
El ministro de Ganadería cerró el lanzamiento de la Zafra Lechera 2027 en el campo de recría de La Cruz; planteó la colonización como herramienta central para dar escala.
El discurso del ministro arrancó con un elogio. Antes de entrar en cualquier tema de política sectorial, Alfredo Fratti se detuvo a reconocer a la gremial anfitriona.
“Es una gremial del interior con muchísima fortaleza”, dijo, y destacó algo que le llamó la atención: la inserción real en la comunidad de Florida, donde los comercios locales ofrecen descuento a los socios.
“Si te venís a vivir a Florida, te conviene hacerte socio”, bromeó. Pero detrás del comentario había un concepto que iba a aparecer varias veces en su discurso: el asociativismo como única salida para quienes no tienen espalda económica suficiente. “Esa charla que tenía con Mujica”, recordó, “me decía: tenés que decirles a los chicos, únete o huye.”
La lechería como ancla territorial
Fratti fue directo al explicar por qué este gobierno le está dando un impulso especial al sector. No es solo productivo. Es, antes que nada, una cuestión de arraigo.
“No hay nada más colonizador que la lechería, porque cuando tenés un tambo, por lo menos un ser humano tiene que estar ahí todos los días. La ubre de las vacas no sabe de Navidad, de primero de año, de feriados.”
Para ilustrarlo recurrió a un viejo poema de Julián Murguía, un hombre de su departamento que hace medio siglo escribió que todo lo que llega a la mesa —salvo el pescado— es porque hay un hombre en la tierra. “Nada más cierto que eso en la lechería”, remató.
Esa convicción es la que está detrás de la decisión de adjudicar 25.000 hectáreas a través del Instituto de Colonización con foco en el sector. El ministro aclaró los números, que habían generado cierta polémica: Colonización compró algo más de 4.000 hectáreas en María Dolores, cerca de mil en Paysandú, y pagó 6.000 hectáreas que el gobierno anterior había adquirido, pero no saldado.
“Hasta que no pagás, no sos el dueño del campo”, explicó con lógica campera. Así llega a las más de 10.000 hectáreas que mencionó. En cuanto al cambio en el plan de tambos —de 16 a 6 en María Dolores—, reconoció que la información inicial que recibieron no era exacta, pero rechazó que haya habido intención de engaño.
Dar escala a los que están
El diagnóstico del ministro sobre el sector lechero es claro y un poco incómodo: hay cientos de productores trabajando en predios que, según un estudio del Inale, están por debajo de las 110 hectáreas mínimas para vivir dignamente de la actividad. “Todos sabemos la cantidad de productores con menos de ese tamaño”, dijo.
Por eso la prioridad no es expandir la base sino fortalecer a quienes ya están. “Lo primero es tratar de que el que está en la actividad y se quiere quedar, lo pueda hacer.”
Y en ese punto la lechería también funciona como modelo para el resto del agro. Fratti, que viene del sector ganadero extensivo, lo admitió sin vueltas: el cerco eléctrico, el manejo del pastoreo, la intensificación... todo eso lo aprendieron mirando a los tamberos. “Nosotros no teníamos ni idea. Yo tan loco con un hilo solo, mirá a quién vas a sujetar. Pero vinimos acá y los tipos sujetaban, y empezamos a copiar.”
El riego, una deuda pendiente
El campo de La Cruz, gestionado como polo de colonización, tiene además una función que Fratti considera estratégica: aprender a regar. Porque una cosa es hablar de riego —y en Uruguay se lleva años hablando— y otra muy distinta es saber hacerlo de forma productiva. “Estamos hablando de otra cosa. De cuándo es un riego rentable.”
El ministro mencionó dos represas multiprediales en estudio —una cerca de San Salvador, otra por Palo a Pique— y reconoció que el costo de la energía es el nudo del problema.
“El valor de la energía es determinante para el riego y para las producciones intensivas, sin ninguna duda. Y reconozco que estamos atrasados en ese beneficio.” Fue explícito: si se quiere desarrollar el riego, tiene que haber una atención especial en la tarifa energética y habló sobre el descuento del 15% para las explotaciones lecheras que está pendiente de extenderse por parte del Poder Ejecutivo. “Este ministro está de acuerdo con ese descuento”, afirmó.
El TLC con la UE
Fratti cerró con una mirada más amplia. El acuerdo con la Unión Europea, que Uruguay viene buscando hace 25 años, llegó. Va a traer problemas, admitió, pero los beneficios son mayores.
“Es como la vida. Cuando uno tiene una mirada holística del mundo, tiene que entender que no hay parto sin dolor”, aseguró.
Lo que está en juego, dijo, es también recomponer parte del multilateralismo que el mundo ha ido perdiendo —”lo que se puede y lo que se debe para Uruguay”— frente a una tendencia global al unilateralismo.