La industria láctea alertó por el deterioro de la competitividad y el impacto de los conflictos sindicales, en un contexto de caída de precios, cierre de plantas y negociaciones estancadas en el Consejo de Salarios.
La Cámara de la Industria Láctea del Uruguay (CILU) emitió un comunicado dirigido al personal del sector en el que plantea la compleja coyuntura que atraviesa la cadena y la falta de avances tras casi diez meses de negociación sin acuerdo en el Consejo de Salarios.
En ese marco, la gremial puso el acento en un punto que considera central para la sostenibilidad del negocio: “la paz laboral es indispensable para su buen funcionamiento”.
El mensaje se apoya en un contexto que la propia industria define como de “competitividad desafiada”. En los últimos meses, los precios internacionales registraron una caída en el entorno del 25%, sin que el mayor volumen de producción y exportación lograra compensar ese deterioro.
Ese desbalance, según CILU, ya tiene efectos visibles. Por un lado, productores que abandonan la actividad; por otro, industrias que cierran plantas o encaran reestructuras para sostener su operativa en un escenario más exigente.
Negociación trabada y clima de conflicto
La cámara sostiene que durante el proceso de negociación se sucedieron “reiteradas medidas de fuerza” que dificultaron el funcionamiento del ámbito de diálogo.
En paralelo, defendió la propuesta presentada el 30 de marzo, que incluía una mejora del salario real alineada con los lineamientos del Poder Ejecutivo, con foco en los trabajadores de menores ingresos —con ajustes adicionales de 1,5% en cada uno de los dos años—, junto a beneficios como días libres y compromisos de capacitación ante inversiones tecnológicas.
Además, el planteo incorporaba una cláusula de paz laboral por los 14 meses restantes del convenio, un punto que la industria considera clave para generar previsibilidad.
Sin embargo, según CILU, la respuesta sindical fue la adopción de nuevas medidas de paro, lo que “genera mayores riesgos para la estabilidad futura de toda la cadena láctea”.
Más presión por el frente externo
A la tensión interna se suman factores externos que complejizan aún más el escenario. La cámara menciona el aumento de importaciones, el inminente comienzo del acuerdo con la Unión Europea y las dificultades comerciales con Brasil como elementos que presionan sobre la competitividad del sector.
En ese contexto, la industria insiste en la necesidad de recomponer el clima de negociación. Reafirma su disposición al diálogo, pero advierte que sin condiciones de estabilidad será difícil avanzar en soluciones de fondo.
“La construcción de soluciones sostenibles y duraderas” —plantea el comunicado— requiere un marco de paz laboral que permita procesar los desafíos actuales sin agravar la fragilidad de la cadena.


