El presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Rafael Ferber, repasó en el discurso de cierre de la Rural del Prado 2026 la visión de la institución sobre competitividad, el conflicto portuario, la reducción de la jornada laboral, la garrapata, el agua y la reforma del Instituto Nacional de Colonización.
Ferber abrió su discurso destacando la restauración de los galpones históricos del predio, lograda gracias al "compromiso, la capacidad y el enorme esfuerzo" del equipo de Exposiciones de la ARU, a quien pidió un aplauso. Tomó esa restauración como metáfora para el país: "Preservar el patrimonio no significa inmovilizarlo. Significa conservar su esencia y cambiar aquello que debe cambiar para que continúe cumpliendo su función. Esa misma lógica debería guiarnos también como país".
El déficit fiscal, "una de las principales explicaciones" de la falta de competitividad
El dirigente puso el foco en el desequilibrio de las cuentas públicas como uno de los grandes obstáculos a la competitividad. Señaló que cada punto de déficit fiscal representa unos US$ 900 millones que el Estado debe conseguir año a año, y que el déficit del sector público consolidado del año pasado superó los US$ 3.880 millones. "Ahí está una de las principales explicaciones de nuestros problemas de competitividad y de la persistente apreciación de nuestra moneda frente a la de nuestros competidores", sostuvo.
Ferber valoró que el Banco Central ya no utilice la tasa de sus instrumentos monetarios para pilotear el tipo de cambio, aunque aclaró que eso "no resuelve el problema de competitividad", y ubicó el atraso cambiario actual en torno a 4% por debajo de sus fundamentos, una magnitud que, remarcó, está lejos de los desalineamientos de hasta 25% vividos en otras etapas del siglo.
Insistió en que la competitividad no depende solo del dólar, sino de cuántos costos en pesos debe pagar un exportador por cada dólar que genera, y llamó al Estado a realizar su propia reconversión antes de exigir eficiencia al sector privado, incorporando inteligencia artificial y nuevas tecnologías para simplificar trámites y reducir costos.
Puso como ejemplo los caminos rurales, de responsabilidad departamental: "No es aceptable que cada vez que llueve haya productores que no puedan entregar el producto de su esfuerzo".
Más kilos en menos tiempo, la apuesta al futuro del productor
El presidente de la ARU repasó indicadores de eficiencia ganadera de los últimos 20 años: el peso de carcasa de los novillos subió 20% y hoy ronda los 300 kilos según INAC, mientras los novillos de 2 años o menos pasaron de representar 40% a 60% de la faena.
En lo que va del año, la faena de vacas cayó 17% y la de vaquillonas 7%, una retención que, sostuvo, permitirá superar de forma sostenida los 3 millones de terneros, en línea con el aumento de stock cercano a 4% informado esta semana en las categorías jóvenes. "Para lograrlo no precisamos prohibir nada ni poner dinero del erario público. Alcanza con darle certezas al productor y permitirle obtener el mejor precio posible por su esfuerzo", planteó.
Inserción internacional y un puerto que "pertenece al Uruguay"
Ferber calificó como un logro compartido los avances en el acuerdo Mercosur-Unión Europea, el Transpacífico y la solicitud de adhesión al RCEP, y llamó a Uruguay a capitalizar el trabajo realizado dentro del Mercosur en la definición del reparto de cuotas entre los cuatro socios. Valoró también el rol de los actores privados como "verdaderos embajadores itinerantes" que colocan la producción uruguaya en el mundo.
Sobre el conflicto en el puerto de Montevideo, fue especialmente duro. "El puerto no pertenece ni a la empresa que lo opera, ni al sindicato que trabaja en él, ni al gobierno de turno. El puerto pertenece al Uruguay", afirmó, y sostuvo que resulta inaceptable que el país permanezca "rehén" de un conflicto entre la concesionaria y el sindicato.
Dijo que hubiera preferido que la decisión de establecer un servicio mínimo se tomara "bastante antes", y calificó de particularmente grave que, según trascendió recientemente, el perjuicio generado por las medidas sindicales formara parte de una estrategia deliberada, con respaldo de autoridades del Ministerio de Trabajo.
Reducción de la jornada laboral, una "conquista" que podría jugar en contra
La ARU definió que hoy no están dadas las condiciones para negociar una reducción general de la jornada laboral, en línea con la posición de la mayoría de las cámaras empresariales.
Ferber cuestionó la práctica de decretar paros "precisamente cuando llega el hormigón" en la construcción, a la que calificó de "carácter claramente extorsivo", y puso como advertencia el caso de Fábricas Nacionales de Cerveza, que redujo su jornada hace 20 años y hoy evalúa mantener apenas 100 de los 500 puestos que tenía en 2004.
Advirtió que, si procesar en Uruguay se encarece, el resultado será "menos industria y más exportación de materias primas": vender cebada en lugar de cerveza, leche en polvo en lugar de yogur, y ganado en pie en lugar de cortes de calidad.
Garrapata, Colonización y una vara distinta para el Estado en materia ambiental
Ferber reconoció el compromiso del MGAP y del ministro Fratti frente a la garrapata, pero advirtió que, tras un año y medio de gestión, "todavía no se percibe una estrategia sanitaria capaz de generar la confianza y la adhesión necesarias", y que las herramientas normativas actuales resultan obsoletas en las zonas más comprometidas.
Llamó a que las sanciones a productores sean proporcionales y con garantías, y a que el Estado aplique con firmeza las herramientas ya disponibles frente a los animales sin control en caminos y vías.
Sobre el agua, agradeció el diálogo con OSE y el Poder Ejecutivo, pero expresó preocupación porque la respuesta al abastecimiento de Montevideo se concentre casi exclusivamente en la represa de Casupá, lo que condiciona la gestión de toda la cuenca del Santa Lucía.
Propuso evaluar con urgencia una fuente alternativa, un sistema de bombeo desde Juan Lacaze que lleve agua del Río de la Plata hasta Aguas Corrientes, para no comprometer el desarrollo productivo de la región.
También cuestionó una doble vara ambiental: mientras al sector privado se le exigen habilitaciones estrictas antes de iniciar una obra, sostuvo, esos criterios "parecen relativizarse" cuando es el propio Estado el que impulsa proyectos de gran impacto territorial.
En el plano ambiental global, cuestionó que se coloque a la producción de alimentos "en el centro de un problema" cuyas causas principales, remarcó, provienen de otros sectores.
Sobre el Instituto Nacional de Colonización, planteó que su ley fundacional, de 1948, ya no responde a los desafíos actuales, y llamó a reformarlo entre dos posiciones extremas, seguir comprando tierras sin cambios o adjudicar la propiedad a los colonos y cerrar la institución, con una legislación más flexible que aproveche instalaciones lecheras hoy abandonadas.
Ferber cerró con una reflexión personal, al recordar que de niño creía que las tejas de los galpones siempre habían sido grises, hasta descubrir, con la restauración, los colores originales debajo de esa pátina. "Nos acostumbramos a mirarnos como un Uruguay gris, pequeño, limitado (...) los colores siempre estuvieron ahí. Lo que faltaba era retirar aquello que los ocultaba", afirmó, y llamó al país a asumir sus propios problemas sin esperar soluciones externas.


