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La jornada organizada por la Sociedad de Criadores de Braford, realizada este año en Salto, dejó un balance ampliamente positivo para la institución.

Su presidente, Dr. Alberto Stolovas, destacó el alto contenido técnico de la actividad, el interés generado entre productores de distintas razas y el momento de expansión que atraviesa el Braford, impulsado por sus condiciones de adaptación, rusticidad y eficiencia productiva.

"La jornada fue muy sustanciosa. A la gente le interesa la parte productiva y vinimos a ver justamente eso. Vimos producción, vimos gente que no hace nada porque sí o por costumbre, sino que primero estudia mucho cada decisión y le pone mucho pienso. Acá fue todo objetivo, todo números, y además tuvimos una confraternidad muy importante entre todos, algo que para mí, que estoy dejando la presidencia, me deja muy satisfecho", afirmó.

Uno de los aspectos que más resaltó Stolovas fue la importante presencia de productores que no pertenecen a la raza, algo que consideró especialmente valioso para continuar expandiendo el Braford en nuevos sistemas productivos. Según indicó, el crecimiento sostenido de la raza responde a que ofrece respuestas concretas frente a algunos de los principales desafíos que enfrenta actualmente la ganadería.

Durante la recorrida se visitaron dos establecimientos, pertenecientes a la familia Otegui, donde la mansedumbre volvió a ser una de las características diferenciales que la raza ha consolidado durante años de selección. Para Stolovas, este atributo no es casual, sino el resultado de una decisión genética sostenida durante décadas.

"Hace catorce años la tapa del anuario de la Sociedad Argentina de Braford mostraba a mi nieto, que tenía apenas un año, gateando en medio de los toros. El título era 'Creciendo juntos en la raza'. Eso refleja perfectamente lo que buscamos. La mansedumbre es una de las cualidades que más destacamos. Nosotros entramos caminando a los corrales. Si un animal nos mira arisco, automáticamente sale del circuito de selección", indicó.

Stolovas aseguró que la selección genética no se limita únicamente a aspectos productivos, sino que también contempla el temperamento de los animales como un componente esencial para los sistemas ganaderos modernos. "Ponemos muchísimo énfasis en la fertilidad, en la rusticidad y en la mansedumbre. Ya pasó la época del rebenque, pasó la época de los gritos y de trabajar con perros. Hoy los animales tienen que caminar solos y transformarse en un compañero de trabajo para quien está todos los días en el campo", sostuvo.

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