El mercado de compraventa de campos en Uruguay dejó en 2025 una señal contundente: el precio de la tierra alcanzó un nuevo máximo en términos nominales, en un año donde el volumen operado cayó con fuerza.
De acuerdo con DIEA, el valor promedio se ubicó en US$/ha 4.178, el mayor registro de toda la serie histórica y con una suba de 5% frente a 2024 en dólares corrientes.
El dato cobra mayor relevancia al contrastarlo con la actividad: se concretaron 1.718 operaciones por unas 259 mil hectáreas, lo que implicó una caída de 31% en la superficie comercializada frente al año anterior.
El monto total de las transacciones superó los US$ 1.081 millones, reflejando que, aun con menor volumen, la tierra mantuvo firmeza en dólares.
El segundo semestre mostró mayor dinamismo, con un aumento de 33% en el área negociada respecto al primero y con precios levemente por encima del promedio anual, marcando un cierre de año más activo.
Brecha marcada entre zonas
A nivel regional, los precios volvieron a mostrar una fuerte dispersión. Colonia lideró con un promedio de US$/ha 9.707, seguido por Soriano (US$/ha 7.964) y San José (US$/ha 6.842).
En el otro extremo, Artigas se ubicó con el menor valor promedio, en US$/ha 2.300, reflejando diferencias claras en productividad y ubicación.
Muchas operaciones chicas
La estructura del mercado no mostró grandes cambios. Los campos de entre 10 y 100 hectáreas concentraron el 72% de las operaciones, aunque apenas el 17% de la superficie.
En contrapartida, las operaciones de más de 2.000 hectáreas —solo 1% del total— explicaron el 23% del área comercializada y el 21% del monto operado, confirmando el peso de los negocios de gran escala.
El 25% del área vendida en el 2025, algo más de 63 mil hectáreas, se comercializaron en la escala de Coneat de 60 y 80, alcanzando un precio promedio de US$/ha 3.382. Si se amplía el rango de Coneat, el 65% de la superficie se vendió con un promedio menor o igual a 100 en la escala.
Con este resultado, se consolida la tendencia de recuperación de precios iniciada en los últimos años. El dato de 2025 no solo marca un récord nominal, sino que confirma la firmeza del activo tierra en Uruguay, incluso en un escenario de menor rotación y mayor selectividad en las operaciones.

