
La campaña de verano en el norte del país cerró con resultados mejores a los previstos luego del impacto que provocaron las altas temperaturas y el déficit hídrico de fines de enero y febrero.
El ingeniero agrónomo Álvaro Mazzilli, integrante de Agrocentro Salto, dijo que el rendimiento final de la soja terminó “un poco mejor de lo que pensábamos”. El técnico sostuvo que hasta fines de enero los cultivos venían mostrando un comportamiento muy favorable gracias a un régimen de lluvias que acompañaba el desarrollo de las chacras, pero la situación cambió de manera marcada en los dos primeros meses de este año.
“Esa sequía y esas altas temperaturas de fines de enero y febrero nos habían bajado bastante la expectativa de rendimiento. Estamos en una zona de suelos bastante overos; no tenemos campos muy buenos en toda el área y cuando se va para el alto, la falta de lluvias se marcó muchísimo. Se murió mucha planta y pensamos que los rendimientos iban a caer bastante más”, señaló.
Mazzilli indicó que “las zonas que aguantaron un poquito más, con algo más de agua o con suelos un poco más profundos, terminaron sacando la cara. Hoy estamos hablando de promedios de entre 1.800 y 2.000 kilos por hectárea, cuando llegamos a pensar que íbamos a quedar claramente por debajo de los 1.800 kilos”, afirmó. El técnico remarcó que, en el norte, la diferencia entre chacras y entre zonas termina pesando muchísimo”, expresó.
Desde el punto de vista económico, dijo “estamos ahí, en el límite”. En este sentido explicó que “la cuenta que más o menos tenemos sacada en esta zona, sin incluir flete, anda entre 1.500 y 1.600 kilos para cubrir costos.
Después empezamos a agregar otras variables: productores con maquinaria propia, campo propio o sistemas más integrados pueden defender mejor el número. Pero para ir a arrendar campo y producir sigue siendo muy difícil”, explicó.
El profesional de Agrocentro sostuvo que la mejora reciente en el valor de la oleaginosa ayudó a recomponer parcialmente las expectativas económicas de los productores. “Creo que, viendo desde dónde partíamos y los anuncios que teníamos, termina siendo un buen año. Además, apareció este plus de 20 o 30 dólares que subió la soja respecto a los valores que había cuando se sembró en octubre y noviembre”, comentó.
