
El gerente de Negocios de Granos de Cargill Uruguay, Joaquín Basso, analizó el escenario de los cultivos de verano, el comportamiento reciente de los precios de la soja, la presión de la cosecha brasileña y las primeras señales para la próxima campaña de invierno, en un contexto marcado por la falta de lluvias y la cautela comercial.
En el marco de una nueva edición de Agro en Punta, Cargill Uruguay participó por primera vez con stand propio. Más allá del clima distendido del evento, la coyuntura productiva y comercial plantea desafíos importantes, especialmente para los cultivos de verano, que atraviesan su etapa crítica con escasez de lluvias. En entrevista con Informe Tardáguila, Joaquín Basso repasó la situación de maíz y soja, el impacto del repunte de Chicago, el rol de Brasil en la formación de precios y las primeras definiciones que empiezan a aparecer de cara a la próxima campaña de invierno.
¿Cómo evalúan esta primera participación en la exposición?
La verdad que estamos muy contentos. Es la primera vez que estamos con un stand y la repercusión fue muy buena. El ambiente es muy ameno, muy dinámico, ideal para encontrarse con clientes y amigos. Nos vamos muy conformes.
El clima del evento contrasta con la situación de los cultivos de verano. ¿Qué están viendo en maíz y soja?
Venimos saliendo de la zafra de invierno, embarcando lo que queda de trigo, canola y cebada, pero ya con los cultivos de verano entrando en su etapa crítica. La situación climática es adversa, falta agua claramente, con un impacto fuerte en los maíces de primera. La soja viene resistiendo un poco más, pero dependemos mucho de un frente de lluvias que estamos esperando para la próxima semana. Si se da, pondría un piso a los rendimientos. El problema es que los últimos frentes anunciados no se concretaron como se esperaba, lo que genera una incertidumbre alta y tiene al mercado bastante frenado desde el punto de vista comercial.
En soja se vio una mejora de precios en los últimos días. ¿Eso se tradujo en ventas?
No, las ventas han sido relativamente bajas para los valores actuales. Ya pasamos los US$ 370 y estamos cerca de los US$ 380, pero el productor no está tomando mucha posición. Hay un escenario muy positivo en Chicago, especialmente si se mantienen las noticias sobre demanda china de soja norteamericana. Pero a nivel local hay que mirar con atención lo que pasa en Brasil.
¿Qué rol está jugando Brasil en este contexto?
Brasil venía retrasado en ventas y con el repunte de Chicago empezamos a ver jornadas con ventas de 1,5 a 2 millones de toneladas por día. Eso va a empezar a presionar las primas. Para Uruguay, que compite directamente con Brasil, eso implica que las primas locales probablemente sufran un poco para ganar competitividad. De todas formas, con Chicago más alto, el efecto neto debería seguir siendo favorable para el precio final que recibe el productor.
¿También incide la cuestión cambiaria en Brasil?
Sí, claro. Con un real más estabilizado, el repunte de Chicago le cambia el número al productor brasileño respecto a hace diez días atrás. Eso acelera las ventas y aumenta la presión de cosecha, con volúmenes significativos entrando al mercado.
Brasil sigue proyectando una cosecha récord. ¿Puede incidir un menor volumen en Argentina o Uruguay?
Hoy la realidad es que la oferta supera a la demanda. Es una coyuntura desfavorable para todos los grandes productores: Estados Unidos, Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. En el caso de Argentina, el impacto puede verse más en derivados, como aceites o harinas, más que en el poroto de soja. Brasil, salvo que ocurra algo relevante en el sur por un eventual escenario más seco, va a compensar cualquier problema argentino en soja. Hay que seguir de cerca cómo evolucionan los subproductos y si eso termina arrastrando al poroto.
Mirando hacia la próxima campaña de invierno, ¿qué señales empiezan a aparecer?
Todavía es difícil proyectar. Todo el mundo ya está trabajando en planes de siembra, pero no está claro el escenario. Lo que sí empieza a verse es una intención de aumento en el área de brásicas, impulsada por los precios. Los cereales siguen con precios deprimidos y, salvo que pase algo en el hemisferio norte, no luce un cambio de tendencia. En cambio, el mercado de aceites aparece firme al menos en el primer semestre, lo que favorece a las oleaginosas de invierno. Para el segundo semestre vemos un panorama algo más incierto, con factores macro que habrá que seguir de cerca. Pero con los números de hoy, apostar a oleaginosas de invierno luce como algo positivo y podría reflejarse en un aumento del área.


