El envío previsto de 100.000 toneladas de arroz tailandés a China, correspondiente a un contrato gobierno a gobierno (G2G) de mayor alcance, no se concretó en los plazos inicialmente previstos para enero de 2026.
La operación forma parte de un acuerdo total de 1 millón de toneladas, del cual aún permanecen pendientes 280.000 toneladas, pero su ejecución quedó detenida por obstáculos políticos y legales en Tailandia.
La principal traba es que el contrato requiere aprobación del Gabinete tailandés y una revisión jurídica del Consejo de Estado, pasos que no pueden completarse mientras el país opera bajo un gobierno interino, cuya capacidad legal para cerrar este tipo de compromisos está en cuestión. En este contexto, el avance de la negociación deberá esperar la conformación de una nueva administración.
COFCO, mercado y negociación de precios
A diferencia de otros acuerdos G2G, el gobierno chino delegó la compra en COFCO Corporation, empresa estatal líder en el sector agroalimentario, lo que implica que el contrato no se cierra directamente entre gobiernos y que los precios deben negociarse a valores de mercado. Según explicó Charoen Laothamatas, presidente de la Asociación de Exportadores de Arroz de Tailandia, este esquema dificulta y enlentece las tratativas.
Pese a ello, China anunció recientemente que incrementará sus importaciones de arroz tailandés en 220.000 toneladas adicionales, alcanzando un total de 500.000 toneladas, como gesto simbólico por el 50.º aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países. No obstante, el primer embarque de 100.000 toneladas sigue sin fecha cierta de concreción.
Precios, competencia y presión cambiaria
El escenario de precios agrega tensión a la negociación. Al 19 de enero de 2026, el arroz blanco tailandés 5% quebrado cotizaba a US$ 399 por tonelada, frente a US$ 360–364 del arroz vietnamita, US$ 350–354 del indio y US$ 369–373 del pakistaní. Esto deja al producto tailandés US$ 50–60 por tonelada por encima de sus competidores, una brecha explicada en gran medida por la fuerte apreciación del baht.
A nivel global, el mercado observa con atención la situación de India, que acumula un importante stock tras una producción superior a lo esperado, con 15 millones de toneladas adicionales en la nueva zafra y un volumen similar en la anterior. Una eventual liberación de estas existencias podría ejercer presión bajista sobre los precios internacionales.
En base al informe de The Nation Thailandia


